DÍA 5 en Sands Beach Resort

Progresivos en el espigón: Laura - David - Irina (Foto de Carlos García)

Progresivos en el espigón: Laura – David – Irina (Foto de Carlos García)

31.07.2013

Nos despertamos a sabiendas de lo duro que va a ser el entreno de hoy. Tenemos 8 series de 1000 (rec.2’) en un circuito de 500 metros ida y vuelta con algunos toboganes y viento en contra en la vuelta. El objetivo es hacerlos entre 3’50 y 4’.

José Castilla me marca el ritmo (tengo una liebre de lujo). La ida siempre se me hace muy pesada, con algunos tramos de cuesta. La última subida que llega al 500 es para sufrir como un campeón sabiendo que al cruzar la línea aún falta la mitad de la serie. Allí tomamos el primer tiempo y nos dejamos caer hasta el 1000. La gente nos mira como si estuviéramos locos. A veces llego a pensar que no les falta razón. Pero un paquete como yo, para bajar de 3 horas en un maratón, o hace este tipo de locuras (encima sin desayunar), o no habrá “prueba superada”.

La última serie se me atraganta. Estoy a punto de descolgarme, pero José no deja que me suelte y me anima hasta el final para terminar en 3’51’’. Por primera vez en la semana me tambaleo de un lado a otro al finalizar el entreno. Estoy tocado, pero “prueba superada”.

Necesito un buen desayuno y tumbarme un rato para descansar las piernas. Esta semana de desconexión total y pensamientos enfocados en los entrenos y el relax absoluto te hacen replantearte el tren de vida del resto del año, donde entrenar después de 12 horas de trabajo se hace muy duro, y encima apenas te queda tiempo para escribir. ¿Qué pretensiones tiene uno en la vida? ¿Realmente concentramos nuestras fortalezas en un target correcto? ¿Cuál es el camino que hay que seguir? Y siempre se me viene a la cabeza la base de cualquier existencia: familia, trabajo y ocio. Si una de las patas de la mesa está coja, todo lo demás se desploma, por eso es importante nunca dejar de cultivarlas todas.

Creo que mi perfil se ajusta cada vez más al de Murakami: escritor y runner aficionado, sólo que yo soy también escritor aficionado, y él por el contrario vende millones de ejemplares de cada libro que ha publicado.

Tras la siesta tenemos sesión de aqua running. Creo que no lo había explicado bien pero en este tipo de entrenamiento emulamos la forma de correr pero dentro del agua, de modo que evitamos el impacto de la carrera a pie en nuestros músculos y huesos. Es un complemento perfecto a nuestros entrenamientos en el que José confía plenamente, y es cierto que tiene toda razón. La sesión transcurre con total normalidad e incluso parece que mejoro mi postura en el agua. Imagino que el entrenador es consciente de lo que nos espera mañana después del machaque de las series. Lo digo porque después tenemos 10 progresivos en el espigón para activar (aún más) las piernas para mañana. Y no contento todavía, al llegar de nuevo al Sands, me permito el lujo de nadar un poco para quitarme el mono.

Esta noche tenemos cena comunitaria en el apartamento 46, y ya que no encontramos un Mc Donalds en la isla, la idea es preparar una cena de hamburguesas para todo el equipo, es decir, traer el Mc Donalds al Sands Beach para que suceda un acontecimiento único y que ha sido motivo de apuesta en los últimos días: que Irina se ponga un vestido. De nuevo “prueba superada”.

Nos vamos a dormir. Las piernas ni siquiera saben qué les espera mañana. Es verdad que cada día nos cuesta menos quedarnos dormidos y más despertarnos. Estamos en vacaciones, y está siendo realmente duro esto de entrenar dos veces al día. Con hoy llevamos 75 kilómetros en 4 días de entrenamientos. Pero hay que recordar que estamos aquí porque queremos cumplir un sueño. Y es que nosotros disfrutamos haciendo esto, que es esforzarnos por ser mejores. Y eso incluye recorrer un trayecto que requiere sacrificar el hoy por el mañana.

Subida al poblado Los Ancones (foto de Carlos García)

Subida al poblado Los Ancones (foto de Carlos García)

Francis Campos

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Categorías: Sin categoría | 1 comentario

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Un pensamiento en “DÍA 5 en Sands Beach Resort

  1. Realmente es mucha caña la os estáis metiendo. Esto es día sí y día también, al estilo africano, entreno y descanso, entreno y descanso. Es imposible seguir ese ritmo en las semanas que quedan y donde cada uno tendrá sus responsabilidades diarias. Llegarías machacado psicológicamente. Pero en un stage es otra cosa, los compañeros se apoyan unos en los otros y se cumple con lo que toca. Además, si hay que ir se va, ir para nada no. Si se va a Lanzarote es a machacarse 🙂

    Animo.

    PD: lo de las hamburguesas todos juntos es un rollo muy Gran Hermano. Mola!

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