DÍA 6 del Stage en Sands Beach Resort

“Para un creador la motivación se halla, silenciosa, en su interior, de modo que no precisa buscar en el exterior ni formas ni criterios”.

Haruki Murakami – De qué hablo cuando hablo de correr

Alberto Lorrio, Francis Campos, Juan Carlos Albuixech, Joan Terán y José Castilla

Alberto Lorrio, Francis Campos, Juan Carlos Albuixech, Joan Terán y José Castilla

Hoy, después de las series de ayer, nos toca rodaje de 80 minutos. En teoría pienso que como el martes, me costará empezar pero luego volaré. Nada más lejos de la realidad, porque sucede que no sólo me cuesta muchísimo arrancar, sino que los 20 primeros minutos voy tras José y Joan aguantando como puedo y a sabiendas de lo que me espera. José nos dice que en el 20’ habrá un cambio y correremos a ritmo realmente “cómodo” (no el trote cochinero que llevamos de calentamiento). Dios mío, si voy como voy, cómo voy a resistir un ritmo más rápido. Me comenta el míster que a este paso, para el maratón tendré que despertarme a las 5 a.m. para espabilar estos dos toneles.

Pero las piernas son sabias y entienden de ilusiones aunque no puedan. José se va y hace un cambio de 20’ a 4 minutos /km, y yo tomo mi ritmo cómodo (4’30’’) que habré de mantener durante la hora restante. Parece pan comido, pero es que las piernas no se mueven del suelo. Realmente estoy corriendo con la cabeza. Es avanzar porque sí, aunque no se pueda.

Paramos a repostar en la puerta del Sands Beach en el minuto 50’. Al menos el esfuerzo ha merecido la pena y hacemos la vuelta 3 minutos más rápido, pero aún nos quedan 30 minutos con una subida de apogeo máximo. Nos cuesta sangre, sudor y lágrimas hacerla. José me ayuda a mantener el ritmo y después de llegar al poblado nos volvemos a dejar caer hasta el hotel. En este trecho me cuenta que hay un punto cuando corremos donde corres porque corres. Es decir, simplemente te dejas llevar y ni siquiera piensas que estás corriendo. Y hoy de manera inconsciente, me he sentido así. He experimentado ese trance que sienten los verdaderos corredores de fondo.

Ha sido realmente duro. En el descalentamiento el entrenador nos dice que el entrenamiento de hoy ha sido totalmente un entreno mental, y el haber corrido con las piernas así durante 80 minutos, nos hará asimilar mejor el entreno de ayer y nos ayudará a luchar y esforzarnos en momentos de debilidad durante el maratón.

Después durante la mañana, hemos conocido a Juan Carlos Albuixech, General Manager del Sands Beach Resort, quien se ha interesado mucho por mi blog. Juan Carlos nos ha explicado los interesantes proyectos que están llevando a cabo desde el hotel, que abandera el lema “Deporte Para Todos”.

Realmente nos sentimos como en casa. Todos pensamos que está siendo demasiado corto, pero pronto habremos de volver a nuestra vida diaria. Eso es lo que nos caracteriza a los populares. Tenemos otras responsabilidades que atender y otros caminos en los que progresar además del Maratón. Dar lo máximo en cada entrenamiento es lo normal, como también lo hacemos en nuestros trabajos y en nuestras vidas y actividades que llevamos a cabo.

Queda claro que la capacidad de sufrimiento es la esencia de cualquier deportista. Hay que correr aunque no puedas. Hay que sonreír aunque no quieras, porque detrás de esa sonrisa está el verdadero Éxito.

Por la tarde vamos a la playa de Papagayo, cuya carretera de acceso es un camino de tierra de varios kilómetros donde el Opel Corsa sin aire acondicionado que llevamos tiembla como un avión de Ryanair. Al final llegamos a una cala preciosa, donde vemos anochecer después del rodaje de 30 minutos (cortesía de la casa para que las piernas no se olviden de cuánto cuesta preparar un maratón por primera vez) por un paraje espectacular.

Cenamos en Playa Blanca, cuyo paseo marítimo incita a sentarse a cenar en cualquiera de los restaurantes allí presentes. Nuestra elección recomendada es la pizzería L’Artista, auténtica italiana. Y así le ponemos el broche a la noche. Ah, y un poquito de sangría para rebajar tanto italianismo…

 

Dejarlo ir, mirar atrás.

Dejar vencer aprende más si sucedido.

Castillo nuevo construido.

La ilusión ha derruido los fracasos.

Acaso fue mejor perder

para volver y ver después qué alcanzar

si los pasos persiguieran lo soñado un día triste como ayer…

Playa de Papagayo, Lanzarote

Playa de Papagayo, Lanzarote

Francis Campos Jareño

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