Archivo mensual: septiembre 2013

CRÓNICA DE LA MEDIA MARATÓN RUTA DEL VINO SOMONTANO – BARBASTRO 2013

Cuantos más miedos afrontemos, más poder recuperaremos. De esta forma, nos volvemos no solo valientes, sino poderosos, y logramos vivir la vida de nuestros sueños.

El Monje que vendió su Ferrari (ROBIN S. SHARMA)

Ganadores del Reto Frankfurt con Fermín Cacho - Cena Homenaje Barbastro

Ganadores del Reto Frankfurt con Fermín Cacho – Cena Homenaje Barbastro

La línea de salida es el inicio de una batalla más. Es la oportunidad de lanzarse hacia el infinito, desbocado, desafiante, y ante todo solitario y distante de cualquier pensamiento que se salga del guion de la fe y la ilusión.

Por un momento estoy tan tranquilo que no sé si pienso más en la meta que tengo ante mí o en la cena con Fermín Cacho y la compañía de todos los compañeros de La Bolsa del Corredor. Pase lo que pasé, habrá buen vino, risas, momentos de amistad únicos y un fin de semana inolvidable.

Doy pequeños saltos antes  de que se produzca el disparo que da inicio a la prueba. Aunque tengo más de 100 metros de bajada, ya nos han avisado una y otra vez de que el recorrido está lleno de toboganes y que no será moco de pavo trasladar nuestras sensaciones y pretensiones a este escenario más duro que el que habituamos a pisar en los entrenos.

Salimos alegres, como si fuéramos a correr toda la carrera al ritmo del primer kilómetro. Pero ¿y lo bien que queda una buena salida de cara a la galería? Imagino que para algunos debe ser un buen calentamiento, o un buen calentón. Resultado: primer kilómetro todos pasados de rosca y yo me incluyo en el saco. Hay que bajar el ritmo sí o sí. Entonces afino y me pongo a tirar al ritmo que tengo en mente y que he consensuado con mi entrenador. En ese momento no pienso en nada en especial. Sobre todo disfruto corriendo por aquella agradable carretera local rodeada de viñedos.

Pero realmente no me siento a gusto. Pasan 6 kilómetros y no soy capaz de alcanzar al grupo de 10 corredores que tengo 20 metros por delante. Creo que me he pasado con la comida. Ni siquiera han pasado 3 horas desde que terminé de comer y creo que necesitaba más horas para la digestión. Primer error del día.

No importa, me digo. Hay que pelearlo, sufrirlo, perseguirlo. Y entonces pasan los siguientes kilómetros hasta el diez y consigo perder sólo dos o tres segundos por parcial. Sigo  manteniéndome dentro del objetivo que tengo para la ida. Pero resulta que debía llegar entero al punto de regreso. La idea era lanzarme hacia un tiempo que me permitiese “atestiguar” que puedo acercarme a las tres horas en maratón. Y apenas tengo ya fuerzas para mantener siquiera el mismo ritmo.

Para colmo algo no va bien y me estoy deshidratando. Me doy cuenta de que apenas he bebido medio litro de agua durante el día. Segundo error, y es demasiado tarde para que el cuerpo responda. Me estoy mareando antes de pasar por el arco del kilómetro diez y tengo que echar mano del gel que tengo previsto para más adelante. Estoy bloqueado.

Entonces decido mantener la calma y bajar radicalmente el ritmo. Me noto las pulsaciones muy altas y dolores en el pecho. No estoy habituado a que las piernas vayan mejor que el corazón. Resulta raro que no pueda andar cómodo a ritmos habituales. Calma Francis, detente un kilómetro y resetea. Rectificar es de sabios.

Vamos a hacer una cosa, me digo. Corre hasta que se recomponga el cuerpo y poco a poco encuentra el ritmo que te permita llegar bien a meta. Piensa que has de continuar y dejarte la piel en llegar hasta el final. No mires atrás. Sólo corre, respira, y saca la garra para mantener la cabeza alta. Mantén la fe compañero, que tú puedes.

Y eso hago.

Es entonces cuando comienzo a avanzar. Me despreocupo del ritmo y del grupo que llevo delante, que se ha fragmentado en el regreso hacia Barbastro. De pronto aparece el míster en el kilómetro 13 como un ángel caído del cielo. Ha venido a ayudarme y siento como un alivio. Tengo que pegarme a él y seguir luchando, remontar, crecer, avanzar y a avanzar. Y eso hago, recomponerme y beber en todos los avituallamientos (cada 2 kilómetros).

Le persigo mientras me anima a seguir. En el kilómetro 15 ya corremos por debajo del objetivo. Me siento grande. No sé por qué, pero empiezo a ir cómodo y olvido la agonía que sentía momentos atrás. Voy a por todas.

Se suceden kilómetros nocturnos y a partir del 18 vamos lanzados a 4 minutos por kilómetro. Vamos a por la cuesta del 19 y a entrar en el pueblo mientras la lluvia adorna la dureza de esos minutos finales. Cada vez vamos más rápido y comienza a costarme correr. Me estoy dejando la piel y sólo hablamos de media maratón. Mi único deseo en ese momento es ver la última rampa que asciende hasta la meta, y llegar sin que ningún corredor de los que nos persigue nos dé caza. Es una obsesión absurda que alcanza su sentido si el esfuerzo hecho para darle la vuelta al marcador ha sido el mejor regalo que podía tener un día como este.

Cruzo la meta emocionado y con el puño en alto. Mi victoria personal es una proeza que guardo dentro de mí. No tengo justificaciones para no haberlo hecho mejor porque pesa sobre mí la conciencia de haber sabido mantener la valentía en los momentos difíciles. No tengo el tiempo que necesito para pelear las 3 horas en maratón, pero tampoco lo necesito, porque ese día D a la hora H, el reloj sólo será el complemento perfecto para un corazón que tiene un sueño que se llama RETO FRANKFURT.

Francis Campos

Barcelona, 29 de septiembre de 2013

Ganadores del Reto Frankfurt en Barbastro

Ganadores del Reto Frankfurt en Barbastro

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Bienvenidos a mi Segundo RETO

La tarea que emprendo es ilimitada y ha de acompañarme hasta el fin, no menos misteriosa que el universo y que yo, el aprendiz.

Jorge Luis Borges

Francis Campos & José Castilla entrenando en Costa Teguise (Lanzarote)

Francis Campos & José Castilla entrenando en Costa Teguise (Lanzarote) . Julio 2013

Los grandes Retos son aquellos que constituyen auténticas proezas que nunca imaginamos poder alcanzar, pero que nuestro esfuerzo y persistencia nos empuja inexorablemente hacia ellas.

Sin conocerlo, ya amo el maratón. Es una cima que respeto y que admiro. Tras dos horas de rodaje tengo unas sensaciones increíbles. Me siento grande, valiente y con coraje. Sorteo barreras musculares y mentales, y tomo consciencia de que dolor significa compañía, y que la fe se traduce en avance sin volver la vista atrás.

Pienso, pienso, le doy vueltas a mis vivencias. El deporte es una Megalópolis en el tiempo que transcurre en cada paso que doy. Cuando le abres la puerta no quieres que se vaya. Siempre ha sido una seña de identidad, y aunque cuando maduramos parece que todo conspira contra el tiempo que dedicamos a hacer lo que más nos gusta, es cierto que cuando arrinconamos a todo aquello que no nos deja ser nosotros mismos, nos sentimos invencibles, insaciables, grandes y conquistadores de sueños.

Mi reloj biológico me felicita por este trayecto hacia el Reto Frankfurt. Correr un maratón, o mejor dicho, la ardua tarea de preparar un maratón está siendo un momento único en mi vida. Deportivamente hablando, lo más importante sin duda alguna. Pero quiero que el maratón sea el inicio de una historia que tiene un segundo capítulo y que empieza ahora.

Ya he visto que las piernas responden tras kilómetros de fatiga. Sin lugar a dudas, me siento fondero, diésel y maratoniano. Pero tengo una cuenta pendiente desde hace tiempo, y quiero concentrar todos mis esfuerzos en poner las cosas en su sitio. Lo cierto es que nunca me ha gustado dejar las cosas a medio hacer. Mejorar forma parte de mi estilo de vida. No estoy contento si al final del día no he logrado dar todo lo mejor de mí. Todo lo contrario a eso me decepciona. Conformarse no es una opción en mi catálogo de acciones. La vida es demasiado corta para eso.

Necesito volar, aislarme y volver a sentirme libre. Quiero volver a Lanzarote. Allí subo un peldaño y me abstraigo de las normas, de la trampa de las obligaciones diarias. Y escribo, sobre todo escribo, y además corro y disfruto de esa sensación de estar en un lugar místico, misterioso y a la vez hermoso.

Sería feliz si mi vida fuera en gran medida correr y escribir. No parece asumible, pero no deja de ser un sueño que algún día ataré a mi caminar. He descubierto que en Lanzarote sí es posible. Allí se detiene el tiempo y las olas del mar movidas por el viento son el reloj que marca el compás de la felicidad. Qué más puedo pedir si volver es repetir esas sensaciones que quiero que se conviertan en mi existencia infinita.

Frankfurt no será el final sino el comienzo de una historia cuyo fin se disipa en un punto inexistente. Un punto de partida grandioso para ganar garra, paciencia y fe. El lugar desde el que partir a este viaje en el que quiero aventurarme en los próximos meses. Ahora es el momento de batirse y de avanzar, de ser veloz y de conocer nuevas fronteras que traspasar.

 Bienvenidos a mi Segundo Reto: 10 K del Lanzarote International Marathon 2013. Próximo 8 de diciembre.

¿¿ TE APUNTAS ??

Francis Campos

Barcelona, 22 agosto 2013

http://www.lanzaroteinternationalmarathon.com/

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Reto Frankfurt by BC-Team en la Cursa de la Mercè 2013

BC Team en la Cursa de la Mercè 2013

BC Team en la Cursa de la Mercè 2013

 

Suena el despertador a las 6.45.

Las piernas ni van ni vienen, pero no pasa nada. Aún es temprano para que puedan despertarse y tengan ganas de correr. Hoy es un día importante para mí y estoy muy tranquilo. Más de lo que pensaba. Hace tres meses que recuperé la ilusión por correr tras cinco años de traspiés frecuentes y apatía hacia el Running.

Persigo muchas cosas, a veces demasiadas y demasiado lejanas o dificultosas, pero ese es el sentido de mi vida, si es fácil prefiero no hacerlo. No es cuestión de competir con nadie sino de explorar dentro de mi, de ver y estudiar nuevas posibilidades, de desarrollar habilidades escondidas y de agarrar el tiempo y acompasarse a cada segundo que pasa. Sigue el compás del reloj y mantén la cabeza alta. Si crees en ti, nada de lo que te rodea te abandonará. Habrás tejido una coraza a tu alrededor que hará que nada ni nadie te detenga.

Tengo ganas de volar, de sentir que puedo deslizarme con soltura, de sentirme cómodo corriendo a los ritmos que creo que tengo acceso con mi fisonomía y mis características físicas. En cierto modo tengo la espina de querer bajar de 40 minutos en 10 kilómetros. Parece una tontería, pero estadísticamente es más común hacer 40’01’’ que 39’59’’. No me preguntes por qué, pero la mente a veces es incapaz de hacernos avanzar ese segundo escaso de diferencia entre una marca y otra.

El cansancio era un hecho. El verano había traído días muy duros de entrenamientos. Jornadas en las que correr era un acto reflejo de fe en uno mismo. Cuando ni mente ni piernas querían avanzar, el corazón se aceleraba buscando un último impulso. Hubo madrugones andaluces para evitar las altas temperaturas. Bidones y más bidones en Barcelona para soportar la deshidratación provocada por la alta humedad. Pasar de correr dos días en semana a correr 405 kilómetros en agosto e ir camino de casi 500 en septiembre es algo que te hace creer en que más allá del sufrimiento están los sueños por cumplir y la magia que llevar dentro de sí.

Ha sido duro, no lo negaré, pero hoy he podido sentir la satisfacción hacer un tiempo sub’40 minutos en 10 kilómetros y esa era la primera medicina que necesitaba para afrontar el siguiente escalón de esta escalera que se llama RETO FRANKFURT: La Media Maratón Ruta del Vino Somontano de Barbastro, Huesca el próximo 28 de septiembre.

No he volado pero he corrido una carrera homogénea a lo largo de sus kilómetros. Estoy contento porque ha salido como esperaba. Quería felicitar a los otros seis compañeros que han entrado en esa franja de 2 minutos en la que nos hemos movido (38’20 – 40’13’’), y en especial a David Aouita, que avanza a pasos agigantados en su recuperación para el maratón de Frankfurt.

También quería aprovechar esta crónica para animar a David Bautista en su camino hacia Alemania. Todos te apoyamos y esperamos que muy pronto puedas estar soltando zancadas por Barcelona. Sin duda alguna, siempre dejas “huella”. Lo mismo quería decirle a Joan Terán, que ha cerrado una fantástica semana de entrenamientos y se desliza inexorablemente hacia el Somontano. Busca dentro de ti esa pasión que tienes por el atletismo. Irina, déjate llevar en cada zancada, lleva esta experiencia dentro de ti y saborea la soledad del corredor de fondo al cruzar la meta de Frankfurt. Nada en la vida es fácil, esto tampoco, pero después del Maratón sentirás que hiciste algo grande y que tienes capacidad sin límites para afrontar cualquier objetivo que te propongas a partir de ahora. Laura, qué decirte además de felicidades por tu cumpleaños, siempre mirando de frente y compaginando Running con tantas horas de trabajo. Lo tuyo es mérito, pasión e ilusión, y vas a conseguirlo. Y Míster, muchas gracias por estar siempre con nosotros y dirigirnos hacia nuestras metas. Sin ti, el avance no sería el mismo.

Correr es una progresión en el tiempo, no inmediata, pero gratificante en la consecución de los objetivos. No está permitido frenarse. Por eso confío en que podemos, porque lo hemos hecho otras veces en otras circunstancias y estamos capacitados de sobra para cruzar esa línea que a veces nos detiene. Avancemos y seamos dueños de nuestros actos y sensaciones. Sólo así podremos hablarle de tú a tú a los sueños, que son los que nos hacen levantarnos por las mañanas para caminar, seguir, avanzar y vivir.

Go Runners, Go!!

Francis Campos

Barcelona, 15 de septiembre de 2013

Francis Campos - Cursa de la Mercè 2013 (39'23'' - 10K)

Francis Campos – Cursa de la Mercè 2013 (39’23” – 10K)

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AMARÁS LA TIRADA LARGA SOBRE TODAS LAS COSAS

 “Amarás la tirada larga sobre todas las cosas”

Gonzalo Quintana

Tirada larga 28,5 kms - Río Besós

Tirada larga 28,5 kms – Río Besós

130 minutos ante mí. La mejor compañía a mi lado. Hidratación para los momentos dulces: dos bidones y un gel. Un circuito inmejorable: Sant Andreu – Puerto del Masnou. La mitad del recorrido paralelo al mar.

Hoy no tocan series, toca sumar cuantos más kilómetros mejor. Es importante buscar sensaciones desde un principio. Jugamos a tantearle al cronómetro, buscamos retrasar la fatiga, buscamos volar y sufrir lo menos posible. Y tenemos que terminar con ganas de más. Demasiadas connotaciones, todas ellas positivas, y aún ni he corrido el primer kilómetro.

Que corra la mente, me digo. Me encuentro especialmente bien, igual que el domingo anterior e igual que los otros días de tirada larga. Creo que es algo mental porque cuando hay series uno tiembla durante todo el día y se cuestiona una y otra vez si estará en los tiempos objetivos. No tengo un afán por conseguir ninguna marca, sólo sentirme cómodo en tiempos que hace un año no eran habituales para mí. Quiero fluir kilómetro tras kilómetro y sentir que puedo hablar durante todo el trayecto.

En este tipo de entrenamientos, uno aprende a beber, cuándo, cómo y qué. Se trata de ir probando cosas, incluso el ritmo. Y hasta te expones a cambios climatológicos de última hora. Hoy salimos con opciones de que llueva durante el trayecto y me encuentro con un golpe de calor en los 7 últimos kilómetros que me hace imaginar un tercer bidón de agua. Cuán importante es la hidratación para sentir que el cuerpo sigue teniendo combustible.

Y entonces pasas la media maratón con ganas de correr, cuando tiempo atrás llegabas a la meta de las medias pidiendo la hora. Fascinante… Pero en seguida, kilómetros después experimentas el primer cambio de sensaciones y empiezas a correr por correr, sin ni siquiera sentir que vas a la misma velocidad. Es como flotar, pero ya no vas tan campante como antes, sino que la mente se encuentra sola totalmente ante los kilómetros de asfalto.

Tú puedes campeón, te repites una y otra vez. Entonces empiezan las goteras. El campeón se viene arriba mentalmente, pero el cuerpo te dice, no aprietes que me quedo en el sitio. Y entiendes que no puedes hacer cambios de ritmos, ni hablar fluidamente, ni hacer estrategia de carrera, ni revisar cada uno de los “7 hábitos de la gente altamente efectiva”. Das lo que das y sólo puedes avanzar dubitativo hasta el final del entreno.

Pasa el tiempo y te lanzas irremediablemente hacia los kilómetros finales. Esto es una maravilla. Cualquiera que lo haya hecho puede decir lo mismo. Hagas el tiempo que hagas, pase lo que pase, llegar a la meta imaginaria de un entreno de este tipo es una victoria personal muy importante. Un día más que puedes correr, y es de celebrar.

Y en el regreso a casa ya no te castigas por los errores del día porque comprendes la envergadura de esta empresa que es entrenar para un maratón. Entiendes esos errores de la carrera, y te felicitas por haber superado en primer lugar el entreno, y luego por no haber incurrido en los mismos tropiezos del domingo anterior. No podemos controlar el clima de un domingo a mediodía, pero existen las gorras y los terceros bidones de agua. También venimos a correr, no a dar discursos. Prometo el silencio a partir de ahora.

Ser corredor de fondo me ha ayudado a recuperar la fe. Vuelvo a experimentar lo que 5 años atrás, pero ahora sé que el camino en la vida depende en gran parte de la fe de uno en sí mismo. No importa cuán difícil sea la meta que te propongas. La única traba importante que puedes encontrar en el trayecto para alcanzarla eres tú mismo.

No te detengas. Ama a las tiradas largas, en ellas podrás saborear la esencia de lo que siente un maratoniano y descubrir que correr, más allá del beneficio físico, hace realidad los sueños.

Francis Campos

Barcelona, 8 de septiembre de 2013.

Kilómetro 27 - Río Besós

Kilómetro 27 – Río Besós

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