CRÓNICA DE LA MEDIA MARATÓN RUTA DEL VINO SOMONTANO – BARBASTRO 2013

Cuantos más miedos afrontemos, más poder recuperaremos. De esta forma, nos volvemos no solo valientes, sino poderosos, y logramos vivir la vida de nuestros sueños.

El Monje que vendió su Ferrari (ROBIN S. SHARMA)

Ganadores del Reto Frankfurt con Fermín Cacho - Cena Homenaje Barbastro

Ganadores del Reto Frankfurt con Fermín Cacho – Cena Homenaje Barbastro

La línea de salida es el inicio de una batalla más. Es la oportunidad de lanzarse hacia el infinito, desbocado, desafiante, y ante todo solitario y distante de cualquier pensamiento que se salga del guion de la fe y la ilusión.

Por un momento estoy tan tranquilo que no sé si pienso más en la meta que tengo ante mí o en la cena con Fermín Cacho y la compañía de todos los compañeros de La Bolsa del Corredor. Pase lo que pasé, habrá buen vino, risas, momentos de amistad únicos y un fin de semana inolvidable.

Doy pequeños saltos antes  de que se produzca el disparo que da inicio a la prueba. Aunque tengo más de 100 metros de bajada, ya nos han avisado una y otra vez de que el recorrido está lleno de toboganes y que no será moco de pavo trasladar nuestras sensaciones y pretensiones a este escenario más duro que el que habituamos a pisar en los entrenos.

Salimos alegres, como si fuéramos a correr toda la carrera al ritmo del primer kilómetro. Pero ¿y lo bien que queda una buena salida de cara a la galería? Imagino que para algunos debe ser un buen calentamiento, o un buen calentón. Resultado: primer kilómetro todos pasados de rosca y yo me incluyo en el saco. Hay que bajar el ritmo sí o sí. Entonces afino y me pongo a tirar al ritmo que tengo en mente y que he consensuado con mi entrenador. En ese momento no pienso en nada en especial. Sobre todo disfruto corriendo por aquella agradable carretera local rodeada de viñedos.

Pero realmente no me siento a gusto. Pasan 6 kilómetros y no soy capaz de alcanzar al grupo de 10 corredores que tengo 20 metros por delante. Creo que me he pasado con la comida. Ni siquiera han pasado 3 horas desde que terminé de comer y creo que necesitaba más horas para la digestión. Primer error del día.

No importa, me digo. Hay que pelearlo, sufrirlo, perseguirlo. Y entonces pasan los siguientes kilómetros hasta el diez y consigo perder sólo dos o tres segundos por parcial. Sigo  manteniéndome dentro del objetivo que tengo para la ida. Pero resulta que debía llegar entero al punto de regreso. La idea era lanzarme hacia un tiempo que me permitiese “atestiguar” que puedo acercarme a las tres horas en maratón. Y apenas tengo ya fuerzas para mantener siquiera el mismo ritmo.

Para colmo algo no va bien y me estoy deshidratando. Me doy cuenta de que apenas he bebido medio litro de agua durante el día. Segundo error, y es demasiado tarde para que el cuerpo responda. Me estoy mareando antes de pasar por el arco del kilómetro diez y tengo que echar mano del gel que tengo previsto para más adelante. Estoy bloqueado.

Entonces decido mantener la calma y bajar radicalmente el ritmo. Me noto las pulsaciones muy altas y dolores en el pecho. No estoy habituado a que las piernas vayan mejor que el corazón. Resulta raro que no pueda andar cómodo a ritmos habituales. Calma Francis, detente un kilómetro y resetea. Rectificar es de sabios.

Vamos a hacer una cosa, me digo. Corre hasta que se recomponga el cuerpo y poco a poco encuentra el ritmo que te permita llegar bien a meta. Piensa que has de continuar y dejarte la piel en llegar hasta el final. No mires atrás. Sólo corre, respira, y saca la garra para mantener la cabeza alta. Mantén la fe compañero, que tú puedes.

Y eso hago.

Es entonces cuando comienzo a avanzar. Me despreocupo del ritmo y del grupo que llevo delante, que se ha fragmentado en el regreso hacia Barbastro. De pronto aparece el míster en el kilómetro 13 como un ángel caído del cielo. Ha venido a ayudarme y siento como un alivio. Tengo que pegarme a él y seguir luchando, remontar, crecer, avanzar y a avanzar. Y eso hago, recomponerme y beber en todos los avituallamientos (cada 2 kilómetros).

Le persigo mientras me anima a seguir. En el kilómetro 15 ya corremos por debajo del objetivo. Me siento grande. No sé por qué, pero empiezo a ir cómodo y olvido la agonía que sentía momentos atrás. Voy a por todas.

Se suceden kilómetros nocturnos y a partir del 18 vamos lanzados a 4 minutos por kilómetro. Vamos a por la cuesta del 19 y a entrar en el pueblo mientras la lluvia adorna la dureza de esos minutos finales. Cada vez vamos más rápido y comienza a costarme correr. Me estoy dejando la piel y sólo hablamos de media maratón. Mi único deseo en ese momento es ver la última rampa que asciende hasta la meta, y llegar sin que ningún corredor de los que nos persigue nos dé caza. Es una obsesión absurda que alcanza su sentido si el esfuerzo hecho para darle la vuelta al marcador ha sido el mejor regalo que podía tener un día como este.

Cruzo la meta emocionado y con el puño en alto. Mi victoria personal es una proeza que guardo dentro de mí. No tengo justificaciones para no haberlo hecho mejor porque pesa sobre mí la conciencia de haber sabido mantener la valentía en los momentos difíciles. No tengo el tiempo que necesito para pelear las 3 horas en maratón, pero tampoco lo necesito, porque ese día D a la hora H, el reloj sólo será el complemento perfecto para un corazón que tiene un sueño que se llama RETO FRANKFURT.

Francis Campos

Barcelona, 29 de septiembre de 2013

Ganadores del Reto Frankfurt en Barbastro

Ganadores del Reto Frankfurt en Barbastro

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9 pensamientos en “CRÓNICA DE LA MEDIA MARATÓN RUTA DEL VINO SOMONTANO – BARBASTRO 2013

  1. Bien Francis, estas carreras para aprender. Has hecho una gran marca, debes de estar contento porque el entrenamiento da sus frutos.

    • Francis Campos

      Gracias Gonzalo por tu apoyo en cada momento! Vamos a seguir trabajando estas 4 semanas que nos quedan para Frankfurt. El domingo tenemos una de esas tiradas largas que tanto nos gustan… 2h15′ !! Barcelona se nos queda pequeña…

  2. Andrea

    Ánimo compañero, pensaremos en ti el día de la carrera, seguro que lo conseguirás.
    Un besazo desde Zaragoza

    • Francis Campos

      Mil gracias por estar siempre ahí y mucho ánimo en tus carreras! Un besote grande desde Barcelona!

  3. De todo se aprende, y aún así es buena marca. Empieza la cuenta atrás para Frankfurt y obtener los resultados de tanto esfuerzo. Muchos ánimos para estas últimas semanas de entrenos. 1 Abrazo! 😉

    • Francis Campos

      Gracias Ceci! Siempre apoyando! Un besote grande y ya tengo los 2 kilos en 15 dias! 😉

  4. Muy bien peleado Francis!!…Ánimo y fuerza en lo poquito que te queda

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